EL BANQUETE, PLATÓN
Platón, autor de la obra, es un ciudadano ateniense, de buena posición y con
un supuesto futuro en la política. Su encuentro con Sócrates, un gran sofista,
hace decantar sus intereses hacia la filosofía, y es a ella a la que se dedica,
junto a su mencionado maestro hasta que este muere, y en solitario hasta el fin
de sus días. Entre sus más importantes teorías hay que mencionar: el mito de la
caverna, la teoría del alma, el arete, la teoría política y la teoría de las
ideas, que mas tarde comentaremos.
Este autor dedica gran parte de sus especulaciones al tema amor (diálogos de
El Banquete y
Fedro), y utiliza la figura de Sócrates en gran
cantidad de casos, para personificar sus ideas en las obras.
En
El Banquete, en un simposio de grandes oradores y hombres de
posición, se nos presenta, mediante seis discurso, gradualmente mejor
argumentados y expuestos, las diferentes visiones (médica, cómica, trágica,
etc.) que se tenia sobre Eros, dios del amor, ayudados por la mitología y
grandes historias griegas. Tras el discurso de Sócrates, último y corrector de
los anteriores, la ordenada exposición de ideas que hasta el momento ha tenido
lugar, se ve interrumpida por Alcibíades, quien narrando su experiencia personal
con Sócrates (un intento, sin éxito, por ser amante del sofista), pone fin a la
obra declarando a Sócrates un “demon” sobre el tema.
Cuando Sócrates debe hablar, comenta su intención de hacer un discurso
sincero sobre el amor, huyendo del objetivo del resto de los discursos que sólo
trataban de alabar en mayor grado las hazañas y cualidades de Eros.
Comienza con una pequeña critica, mediante una corta conversación lejos del
típico diálogo socrático, a algunas imprecisiones mencionadas hasta el momento,
sobre todo por Agatón, ya que ha sido el último en pronunciar el discurso, y
por lo tanto el mas próximo para corregir. Estas aclaraciones son, por ejemplo:
que Eros es amor de lo que carece, es decir, se desea y ama lo que no se posee,
y se desea mantener lo que se tiene; según este razonamiento, Eros ama la
belleza porque no la tiene, y si Eros no es bello, tampoco no es bueno.
Características que hasta el momento el resto de los discursos le había
atribuido.
Una vez hechas estas aclaraciones, comienza su elogio, relatando un discurso
de la sofista Diotima, que inició a este en los misterios del amor. Es
interesante que en una reunión entre hombres, en una sociedad machista, sea una
mujer quien relate lo que es realmente el amor, y esto es un detalle que confirma
la igualdad entre sexos que Platón defiende.
Que Eros no sea ni bueno ni bello no implica que sea malo y feo; es la
personificación del punto medio, el equilibrio de todas las virtudes extremas.
Entonces, tampoco es un dios, ya que estos son bellos y afortunados y él no lo
es. Argumento incontradecible y que desestabiliza todos los tópicos que hasta
el momento, y sobre todo en el discurso del anfitrión, Agatón, se habían
afirmado.
Eros no es mortal, es un gran “demon” (ser intermedio entre lo divino y lo
mortal), este ser sobrenatural es inferior a un dios, pero tiene la virtud de
hacer de intermediario entre los dos mundos. Concepto que ningún orador había
mencionado.
Explica que es acompañante y servidor de Afrodita (dato que menciona, pero
no explica Pausanias) porque fue engendrado en la fiesta de su nacimiento, y
porque él ama lo bello, y por supuesto, ella es bella.
Ese punto intermedio que antes mencionaba es debido a sus progenitores, su
padre, Poro, hombre rico y sabio, y su madre, Penía, mujer no sabia y sin
recursos. Son características de Eros (lejos de lo anteriormente afirmado por
los otros oradores), la pobreza, la dureza, la delgadez, la indigencia, la
búsqueda de personas buenas, bellas y valerosas, es intrépido, buen cazador,
amante de la sabiduría, como buen sofista que es, poseedor de muchos recursos,
mago, etc... Ama la sabiduría porque no la posee y, lo reconoce y acepta; como
los buenos filósofos.
El concepto de un Eros bello, delicado y perfecto, que hasta el momento el
resto de exposiciones había defendido, estaba equivocado, porque creían que era
el objeto a amar, no quien ama.
Hace alusión a la historia relatada por Aristófanes sobre los andróginos, y
corrige que no es lo propio (la otra mitad) lo que buscamos y amamos, sino el
Bien. Entonces el “amor es el deseo de poseer el bien para siempre”.
También hay una distinción de amores, esta vez un poco distinta, separamos
el amor a las cosas bellas (Amor) del resto de los amores (trabajo, sabiduría,
dinero, etc.). Al contrario que en los otros elogios, no se hace una distinción
entre amor “espiritual” y amor carnal, que todos consideraban algo vulgar y
sucio, sino que en este discurso, se mitifica lo erótico, debido a que no se
niega el cuerpo, porque en este existe una belleza, que puede llegar a
convertirse en ese amor del alma, el mas bello. Podríamos decir que existen
diversas modalidades de amor: un amor terrenal (“amor común”) y un amor celeste
(el cual conduce al conocimiento); también puede hablarse de un amor al cuerpo,
del alma y de una mezcla de ambos; estas distinciones implican una
jerarquización, con la que Platón intenta mostrarnos que el deseo del Bien, es
el Amor Supremo.
El amor es la generación y la procreación en lo bello, ya sea cuerpo o alma.
La generación nos hace eternos e inmortales. Deseamos la inmortalidad porque
queremos el Bien para siempre. Tan sólo conseguimos la eternidad con la
procreación, ya que dejamos un nuevo ser que nos sustituye. La unión de dos
personas que comparten ese
amor, crea algo superior a ellos, mejor a lo
que eran por separado. Entonces, el sexo es la manifestación del deseo de
eternidad para quienes aman el cuerpo. El deseo hacia las mujeres es amor a la
belleza y deseo de inmortalidad.
Pero los que aman el alma, son dotados de una virtud, y dejan obras, poemas,
inventos,... para que se les recuerde y así acercarse a la perfección y,
también, ser inmortales. El que nos hace perfectos, es indestructible, puro y
desinteresado. La idealización de este amor del alma se debe a que Platón afirma
que el alma es principio de vida.
Platón estaba en contra de la pederastia, claro ejemplo es que Sócrates no
acepta los “favores” que Alcibíades gratamente le ofrece. Esto es debido a que
el amor debe ser algo puro y desinteresado, no un mero intercambio de
intereses. La homosexualidad, al contrario de lo que todos pensaban, y que
Aristófanes defiende, no es amor, ya que no engendra nada.
Se debe guiar al joven hacia la belleza y enseñarle a enamorarse de un solo
cuerpo, para engendrar cosas bellas. No se debe buscar sólo la belleza externa,
ya que hay una que comparten todos los cuerpos en diferentes grados. Lo
importante es la belleza de las almas, y de este amor surgirán cosas bellas.
Podemos resumir el amor en los siguientes rasgos:
·
Es eterno; ni nace, ni muere; no aumenta ni
disminuye.
·
El amor es universal, y todo esta relacionado
con él.
·
Omnipresente, tanto en lo terrenal como en lo
divino.
·
La belleza es una esencia por si misma (no hay
amor bello y amor feo).
·
Busca la belleza absoluta, que no esta representada
por ninguna forma concreta. Encontrarla es la experiencia más maravillosa, y el
objetivo último del hombre.
·
El amor erótico no es algo indigno, pues se nos
presenta como algo espiritual.
El
amor platónico es algo superior que nos guía en la búsqueda de la
perfección, de lo bueno y de lo bello, cuando deseamos mantenerlo para siempre,
y cuando engendramos en la belleza. Es una especial forma de amistad, basada en
el amor divino.
Establecemos una clara similitud entre el amor y la teoría de las ideas, ya
que esta busca el conocimiento universal, la esencia de todas las cosas mas
allá de las apariencias; y en resumen, el amor busca la belleza universal y
etérea, huyendo de la personificación.
La teoría platónica del amor se expresa a través del mito de Eros, partiendo
de una concepción cultural definida, hacia una visión mística que no niega sino
da espiritualiza el amor carnal. Podríamos decir que lo que se entiende por
amor platónico, es la búsqueda de esa belleza universal, y como ya he dicho, no
es la exterior, sino una belleza trascendente, por encima de lo terrenal y
particular, una forma espiritual que, creo, existe en las almas “bellas” y que
nos guía hacia la bondad, la virtud y el Bien, así como haciéndonos completos y
felices. La teoría de las ideas busca, igual que el amor, la perfección de las
cosas, abrir paso a la mente, apartando los sentidos.
La vida comienza con una visión totalmente física de las cosas, y con el
tiempo, al adquirir el conocimiento, enriquecemos nuestra alma y nos acercamos
al mundo de las ideas. Podríamos resumir diciendo que tanto la teoría de las
ideas como el amor, buscan la esencia y perfección de las cosas.
Creo que la intención de Sócrates de hablar sinceramente sobre el tema,
dejando a un lado la belleza formal del discurso y buscando esa otra “belleza”,
mas profunda y veraz, es un claro ejemplo de esta teoría, pues busca la esencia
de lo que es el amor, sin importarle si su discurso es bonito o sus palabras
los mas rebuscados sinónimos.
Podemos comparar el amor y la filosofía por su estrecha relación, ya que
filosofía es “amor al saber”, por lo que el término necesita del concepto de
amor para definirse. El filósofo practica una vida basada en el logos, buscando
el conocimiento, la belleza y el Bien trascendental, conceptos que, como hemos
dicho, también busca Eros. El alma nos lleva hacia el Bien a través de la
sabiduría.
Los filósofos, como Sócrates, son los sabios que aceptan su ignorancia,
estas personas se abstienen de los placeres sensuales y buscan en su lugar el
conocimiento, acción que le proporciona armonía a su alma. El conocimiento es
algo bello, el filósofo ama la filosofía, por lo tanto ama la belleza. Mediante
ese conocimiento obtiene una visión de lo correcto, unas doctrinas morales y
éticas, por así decirlo. Pero el amor en su plenitud y el conocimiento absoluto
nunca se alcanzan, porque son un objetivo utópico.
La espiritualización que Platón ofrece sobre el erotismo, será una
importante fuente para filósofos posteriores, que desde diversos puntos de
vista, volverán a tratar el tema.
En el elogio que Alcibíades ofrece a Sócrates, se desprende la idea de que
Sócrates, filosofo ideal pues siendo sabio, se reconoce y acepta ignorante para
obtener el conocimiento, es la encarnación del Eros, pues aun siendo un hombre
feo de forma externa, su alma es bella y pura.
En conclusión, el
amor platónico, creo, sigue hoy vigente en nuestros
días, ya que la idea de ese sentimiento que todo lo hace bello y perfecto, y
que nos llevara hacia la felicidad, es una ilusión escondida, ese deseo que
guardan todos los corazones.
(de la red)