En 1874 el crítico de arte Louis Leroy contempló un lienzo sorprendente. Se titulaba Impresión. Sol naciente, había sido pintado dos años antes y lo firmaba Claude Monet. Monsieur Leroy escribió en su crítica que “al contemplar la obra pensé que mis anteojos estaban sucios ¿Qué representa esta tela?.... El cuadro no tenía derecho ni revés”. Entonces tuvo la genial idea de bautizar al grupo de obras que acompañaban a aquel extraño lienzo como impresionistas.